Hoy me he sentido arrogante y presuntuosa ante una yonki, que sin ella saberlo, me ha dado una lección. Ella ha hecho que me cuestione muchas cosas que a primera vista parecen evidentes, pero sin embargo no lo son. A veces las cosas nunca son lo que parecen.
La vi al salir de unos grandes almacenes; había comprado ropa sofisticada para sorprender a mis amigos en la cena de esa noche. Me sentía feliz, sin problemas, nada me faltaba, incluso podía ayudar a quien pudiera necesitar algo de mí, eso creía yo.
"¡ Pobrecita Yonki" ! , pensé al verla, con la cara pálida y lúgubre, sus pómulos resaltaban sobre su blanquecina piel llena de úlceras causadas por la droga. Sus manos delgadas, temblorosas, sus brazos apergaminados, sin fuerza alguna, toda ella era un árbol sin vida a punto de caer al suelo.
En la acera, a duras penas se sostenia en pié. Los viandantes pasaban deprisa junto a ella, sentían rechazo y repulsión al verla. Pedía limosna, " pobrecita Yonki " me repetía en voz baja, su mirada me paralizó. Un nudo en la garganta me taladró el alma y dejé de ser yo. Su mirada quedó fija en la mía durante unos minutos, me traspasó, sentí incluso dolor físico. Sus ojos eran negros, opacos y profundos, estaban perdidos en dos cuencos que parecían no tener fin.
Pasé de largo con el corazón sobrecogido, pero no pude resistir volver la cabeza y mirar nuevamente aquella ruina humana, allí seguía la "pobrecita yonki " intentando sostenerse en pié. Me faltaba el aire, y lloré amargamente, no sé muy bien porqué. Quise desaparecer, alejarme de aquello... empecé a correr con todas mis fuerzas atropellando a la gente que se me cruzaba, ¿ era angustia, pena, o miedo ? un torbellino de emociones contradictorias me invadían. Algo me empujó con fuerza a volver, necesitaba abrazarla, demostrarle mi comprensión, seguro que necesitaba afecto. Apresuro el paso y me sitúo frente a ella, miro sobrecogida aquel saco de huesos y le pregunto : ¿ estás pidiendo ?, "si, estoy pidiendo" , me contesta, le doy dos euros, ella me mira perdida en la profundidad de un túnel vacío y negro ¿ puedo darte un abrazo ? le pregunto, " si, dámelo si quieres" ¿ te pasa algo ? , ¿ porqué lloras ? , ¿estás bien?, ¿ puedo ayudarte ?, me dice la yonki ; yo no puedo dejar de llorar mientras me abrazo a su cuerpo frágil, la estrecho fuertemente entre mis brazos, su comentario me desconcierta, ¿ pero quien es la que necesita ayuda ? me pregunto... ella es la más fuerte que yo ahora, no tiembla, no se estremece como yo, "la pobrecita yonki" tratando de ayudarme , yo que me sentía la más fuerte. ¡ Qué ironías tiene la vida ¡ fui demasiado presuntuosa, o quizá me equivoqué. ¿Quién necesitaba más ayuda , ella o yo ?

A veces nosotros que nos sentimos como fuera de todas esas "miserias" que relatas en tu escrito nos vemos sorprendidos de que aquellos quienes creemos como fuera de la sociedad, sin mas "ilusión" que chutarse un buen pico...alguna veces nos llegamos a dar cuenta de que dentro de cada una de esas personas sigue habiendo un ser humanos que ademas de sufrir lo indecible...aun les quedan fuerzas para intentar brtindarno una ayuda como la que te ofrecia esa "pobrecita Yonki"
ResponderEliminarMe gusto tu escrito.
Gracias por compartir la historia.
Mi mejor sonrisa para ti
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias a tí por entenderlo. Fue una historia muy sentida y vivida en primera persona.
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