domingo, 15 de agosto de 2010

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS


Esta frase oída por todos miles de veces, me provoca muchas preguntas:

¿Podré hacer algo con la palabra?

¿A qué puedo aspirar si en los próximos años  me dedico a escribir ?

¿Cómo daría valor a mi palabra escrita por encima de una imagen, una pintura, una película etc ?

¿Cómo puedo mantener mi entusiasmo si pienso que una imagen vale más que mil palabras?

Nada de esto me cuestioné cuando el jueves pasado ví un corto que duró 20 minutos escasos, pero me traspasó el alma sin apenas dialogo. Es una película del productor de cine Raúl Rodríguez que pertenece al género de cine de conciencia. Raúl Rodríguez con sus bellísimas imágenes dio un zarpazo al corazón de todos los que estábamos en la sala y nos conmovió con sus reflexiones sobre la hermana muerte tras la pérdida de su madre hace un año.

- Le envidio Sr. Rodríguez, me doy cuenta que las palabras al lado de estas imágenes son poca cosa- le dije al acabar de ver su película.

- Se equivoca, me dijo, la imagen es el relámpago y la palabra es el trueno-contestó…

No os sorprendáis si os digo que del jueves pasado a hoy lunes, y después de meditar mucho el comentario de Raúl, deseo con más pasión que nunca liberar todo mi potencial emborronando cuartillas para que sucedan cosas extraordinarias dentro y fuera de mí. Ahora mis preguntas son muy distintas:

¿Cuantos cuadros o dibujos originales de artistas grecorromanos impactan la retina y la mente en el siglo XXI ?

¿Qué imágenes de entonces se transformaron en truenos que retumban hoy en nuestro interior?

¿No son quizá las lúcidas palabras escritas por filósofos de hace más de dos mil años, las que han influido en nuestra conciencia a lo largo de toda la historia hasta nuestros días?

¿Qué sensaciones se nos desatan cuando leemos a Epicúreo, Sócrates, Pitágoras, Diógenes o Séneca?

Jean Louis Cianni escribió en la Contra de la Vanguardia hace cuatro meses lo siguiente:

“Me acerqué a mis estanterías con libros de filosofía de mis lejanos estudios universitarios y empecé a leer los filósofos. De Epicúreo aprendí que la amistad es imprescindible para ser feliz, Sócrates aconseja: “conócete a ti mismo”, Pitágoras: “haz lo que te es propio, que nadie te desvíe”, Diógenes te aconseja que “seas capaz de convivir contigo mismo”, Spinoza enseña a vivir con tu cuerpo y con tu alma sin ansias de tener. Schpenhauer defendía el renacimiento en sucesivas vidas y me ayudó a renacer en esta vida, San Agustín que el tiempo es un estado mental, Pirrón me ha enseñado a vivir dejando que las cosas sucedan, Séneca: “no tienes derecho a quejarte de la vida, pues ella no te retiene”….

 La  palabra de todos los escritores y poetas como yo, no desaparecerá aún después de muertos, ni perderá valor como el dinero,  tampoco será malgastada, pues en algún rincón quedará la semilla de algo que quizá germine en otra persona al cabo de unos años.

Gracias a Séneca. Diógenes, San Agustín, Epicúreo, Sócrates y otros que la usaron y no creyeron que una imagen vale más, mi sueño no se ha ido al traste y persiste mi pasión por escribir e inmortalizar mis pensamientos a través del trueno de mi palabra escrita. Mi alma por fin podrá hablar y nunca estaré lejos de mí misma. El papel en blanco siempre me dará respuestas.

2 comentarios:

  1. Hola Luisa.

    Me encanta ser el primero que te de la bienvenida y al mismo tiempo ser tambien el primero en comentar tu primer blog.
    Creo que te seguiré porque me gusta como escribes y sobre todo porque me gusta como lo escribes.


    Mi mejor sonrisa para ti

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  2. Gracias, un placer que compartas mi blog, al igual que yo el tuyo, es magnífico.

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